CINCO: ABRAZOS O EXTREMIDADES QUE PERMITEN, ENTRE OTRAS VALIOSÍSIMAS ACCIONES, EL ABRAZO Y EL ALETEO

Nuestra especialidad, nuestra prerrogativa, nuestra manía, nuestra gloria y nuestra caída

es el porqué.

¿Por qué el porqué? ¿De dónde surge?

El porqué surge del tiempo.

¿Y de dónde viene el tiempo?

Desde que los seres humanos, los únicos de todos los seres vivos terrestres,

saben que han nacido y que van a morir.

Estos dos saberes nos proporcionan algo que ni siquiera poseen nuestros parientes

más cercanos, los chimpancés y los bonobos: la intuición de lo que es toda una vida.

Sólo nosotros percibimos nuestra existencia en la tierra como un trayecto

dotado de sentido (significado y dirección). Un arco.

Una curva desde el nacimiento hasta la muerte.

Una forma que se despliega en el tiempo, con un inicio, peripecias y un fin.

En otras palabras: un relato.

El relato confiere a nuestra vida una dimensión de sentido que los demás animales desconocen. Por esta razón, en lo sucesivo escribiré este sentido en mayúscula.

El Sentido humano se diferencia del sentido animal en que se construye

a partir de relatos, historias y ficciones.

La consciencia humana, ensamblada en esas ficciones, constituida por ellas

es una máquina fabulosa… e intrínsecamente fabuladora. Somos la especie fabuladora.

Nancy Huston.